El auge de los amplificadores tipo Boutique de los 90 en adelante, en la práctica, nació de la idea de recrear los amplificadores de válvulas de los años 50 y 60. Ante el éxito de algunos pequeños fabricantes independientes, los grandes como Fender, Vox y Marshall no tardaron en sacar nuevas versiones de sus propios amplificadores.
No obstante, hubo muchos otros modelos de calidad que vieron así frustrada la nueva puesta al mercado que tanto merecían. Pese a la devoción de los seguidores por las actualizaciones de los originales, el acceso a estas recreaciones es limitado para la mayoría de guitarristas.
Analicemos los siete amplificadores de guitarra que merecen una vuelta al mercado como es debido.
Los fabricantes de Gibson en las décadas de los 50 y los 60 se enorgullecían de no copiar los modelos de la reconocida fabrica californiana, Fender, hasta que se dieron cuenta de que ese era el sonido que pedían los usuarios. El modelo GA-70 en combo suele considerarse la primera creación apartada de la línea Kalamazoo para conseguir el sonido de Fender. Si bien fue un modelo versionado a partir del ampli de 1956, el GA-70 de 1957-58 Country Western disponía de un circuito y unos altavoces complementarios que se asimilaban bastante al panel Pro Amp de aquella época. Como resultado, recibieron la aprobación de los guitarristas más entendidos como los modelos con el mejor sonido de toda la línea clásica de Gibson.
El combo 1x15 sacó unos 30 vatios de un par de válvulas de salida de tipo 5881 (parecidas a las 6L6). A diferencia de la mayoría de amplis actuales de Gibson, esta línea disponía de Bias fijo en lugar de por cátodo, por lo que el amplificador era más compacto, más alto y respondía con firmeza a los bajos. Las entradas para el micrófono y otros instrumentos se conectaban a canales idénticos y, desde estos, compartían los ajustes de graves, agudos y ganancia.
Estos tres controles nos llevan a otra razón por la que el GA-70 se labró una fama: sirvió de inspiración para el ecualizador de distorsión Top Boost de Vox. De hecho, el ajuste de graves y agudos ya predominaban en los tweed combos de Fender a partir del 55 y con un control de ganancia equivalente al de «presencia» que se encontraban en los amplificadores rivales... Aunque con los cables cruzados. La incorporación del cableado cruzado en el potenciómetro de Vox (lo que llamaron Hi-Cut) y el apego a otra anomalía esquemática de la casa Gibson parecen sentar las bases del GA-70 para la música británica.
Dejando a un lado las especulaciones, el GA-70 es un amplificador con un gran sonido, con un tono fuerte y vivo que rompe con sutileza sin llegar al estruendo, y con una enorme sensibilidad para el blues, el country, el jazz, el rock de garaje y muchos otros géneros musicales.
Otros fabricantes han ofrecido recreaciones de otras versiones del Tremolux y la propia Fender puso en el mercado el EC Tremolux (ya descatalogado). En mi opinión, aquella nueva versión del primer Tremolux, junto a las demás reediciones, representaron la gran oportunidad perdida.
El debutante 5E9 Tremolux del año 1955 y el 5E9-A siguiente no eran más que un 5E3 Deluxes con trémolo. Y aunque parezca genial -puede que lo sea, no digo que no-, el Tremolux entró en escena con el circuito 5G9 de 1957-58 completamente modernizado. En este momento, el Tremolux se convirtió en uno de los grandes, literalmente, y en un modelo sensacional en muchos aspectos.
Hasta los partidarios del legendario Deluxe a menudo lamentaban que le sobraba algo de altura y tanto sonido a lata; deseaban más profundidad y rotundidad. El Tremolux consiguió solventar estos detalles con un trémolo de modulación de Bias saliente aparte. ¿Cómo lo hicieron? Básicamente, construyeron un Bassman reducido con una caja de 1x12 de 6V6 y un trémolo.
En lugar de optar por un Bias por cátodos como el Deluxe, el Tremolux disponía de Bias fijo, lo que conseguía un sonido más duro y vivo, además de un filtro de potencia del que carecía el Deluxe. Y en lugar del inversor catódico (de carga partida) que llevaban todos los Fender pequeños y medianos, este incluía un inversor de cola larga más complejo, lo que también proporciona un sonido más claro y menos comprimido. Ni siquiera el Super, el Pro, el Bandmaster ni el Twin de baja potencia disponían de esa característica, que solo apareció en el Bassman y el Twin de alta potencia.
Para rematar, el Fender Tremolux de finales de los 50 consigue un sonido soberbio gracias a un bafle más grande (del mismo tamaño que el 1x15 Pro) y los 18 vatios de las dos 6V6: obtiene la claridad suficiente para tocar un solo de género country y una distorsión fina y dinámica sin llegar a derribar las paredes.
El Mesa-Boogie goza de renombre entre los círculos del rock, pero cuando se trata del heavy o el metal de medidados de los 80-90 -desde Metallica a Dream Theater-, no podemos evitar hablar del Mark IIC+.
Los amplificadores de la serie Boogie Mark supusieron el progreso de los diseños que buscaban ganancia a manos de Randall Smith (con ayuda, más tarde, de compañeros como Mike Bendinelli) y de los amplis de principios de los 70, los 80 y principios de los 90, que pasaron por el Mark I, el Mark II, el Mark III... Y así hasta el Mark V actual. Cada uno traía una novedad, pero ninguno protagonizó una evolución tan clara en la línea Mark como la serie Mark II.
La serie Mark II incluyó canales de rítmica y solista con la posibilidad de alternarlos con el pie, pero, en cada paso -desde el primero (el antiguo A) hasta el B, el C y, finalmente, el C+-, los circuitos mostraban varias alteraciones notables en cuanto a la ganancia y la voz principal. El Mark IIC+ fue el más virulento, brillante y cañero de la tanda, así que fue el amplificador elegido por los ídolos más virtuosos.
Entonces, ¿por qué no se ha renovado aún? Los amantes de Boogie han suplicado su regreso, pero Smith y compañía han dado varias razones de peso por las que no es factible. La causa más práctica es la complejidad de replicar al detalle los transformadores originales -puede que unido a un deseo inefable de mirar hacia delante y no hacia atrás-, pero, oye, sigue siendo el Boogie más aclamado de la historia. ¿Por qué no intentan complacer una vez más a sus seguidores?
El fabricante canadiense Traynor ya renovó el YGM-3: un combo muy chulo y útil de por sí. El anterior YBA-2 Bass Mate, sin embargo, es un amplificador sensacional aunque muy distinto y discutiblemente más aplaudido como un ampli de éxito... para guitarra.
Las versiones posteriores de los cabezales y combos Bass Mate y Guitar Mate evolucionaron al Bias fijo con válvulas de salida EL84, lo que proporciona una mezcla interesante entre la música británica y la norteamericana. El Bass Mate YBA-2 de mediados de los 60, por otro lado, albergaba un par de válvulas de salida 6V6GT al más puro estilo estadounidense, con Bias por cátodos, como el legendario Deluxe.
¿En qué se diferencian? El Bias por cátodos hace que el amplificador obtenga un sonido más saturado y armónico cuando se toca con fuerza, mientras que las 6V6GT conservan una voz gruesa y enérgica que va pidiendo . Estos amplis no son ideales para el bajo a menos que se ecualicen muy graves, pero son una maravilla para la guitarra y soprendentemente vigorosos.
Solo tenía ajustes de volumen y tono, pero incluía otras cualidades ingeniosas y, en general, imperceptibles bajo el chasis. El circuito del Bass Mate empleaba los mismos condensadores Mullard/Philips que había en los Marshall y los transformadores Hammond de alta calidad. Además, el Bass Mate era tan compacto, bonito y elegante que su combinación con el cabezal era irresistible.
Hablando de bonito y elegante, el Vox AC10 original de principios de los 60 debió de contar con más suspiros del público que su heredero, el AC15.
Vox sacó el AC10 Custom en 2015 y ha fabricado varias versiones del AC15, que debería ser cinco veces mejor que el AC10, ¿no? Pues ninguno de estos amplis consiguió ese je ne sai quois (no sé qué) ni la elegancia indiscutible del AC10 original de JMI. La primera versión consistió en un combo 1x10 (lo único que tiene en común con el actual Vox AC10C1), pero los guitarristas saben lo que hay y ya han saboreado la versión 2x10 o AC10 Twin, y si es en beige, mucho mejor.
Una de las claves del sonido robusto y grueso del AC10 se halla en el preamplificador de pentodos EF86, el mismo que usaba el AC15 original y las primeras reediciones del AC30. No se puede replicar a la perfección el AC10 original sin esas válvulas. De lo contrario, se quedaría en una EL84 de Bias por cátodos sin retroalimentación negativa (llamados coloquialmente «clase A») metidos en unos atractivos altavoces Goodman.
El fastuoso trémolo nació de una válvula poco común, la ECF82, que albergaba triodos y pentodos en el mismo espacio: una válvula rara y potencialmente microfónica, por lo que absolvemos a Vox de su deseada reedición por reconfigurar el trémolo y el segundo canal para el preamplificador mediante distintas válvulas.
Cabría desear una nueva versión hecha a mano de este amplificador, perfecto para un estudio o un club pequeño y capaz de alcanzar la única y exquisita transición de Vox de un sonido limpio a uno más rudo.
Las reseñas de los clásicos suelen centrarse en la versión 2x10 Watkins Dominator de finales de los 50 y principios de los 60, pero su sucesor 1x12 de los años 70 es toda una bestia del rock británico y uno de los menos ostentosos (el fundador Charlie Watkins cambió el nombre de la marca con las iniciales de su apellido, WEM, entre 1963 y 1964 tras el aplastante éxito del logotipo homólogo de VOX).
El diseño en combo, en términos de electrónica, presenta un ensamblaje que mezcla el del preamplicador Fender, el del Vox AC15 y el Marshall 18-Watter con dos EL84 de Bias por cátodos. Los primeros, por los controles de graves y agudos para cada uno de los canales y los circuitos de ecualización entrantes y salientes para dos posiciones de ganancia de una válvula de preamplificador ECC83 (también llamada 12AX7). Y el último, porque proporciona una transición cómoda y agradable de limpio a distorsión con un toque jugoso, crudo y roquero cuando se toca con fuerza.
Aparte, todo esto lo dotaba del clásico sonido rugiente de la música británica que conseguían Marshall o Vox y más aún cuando se cargaba el Celestion Greenback de 12" que muchos traían.
El modelo WEM Dominator Mk I Bass tampoco se quedaba atrás. Los circuitos son los mismos que los del Mk III para guitarra, pero el combo lleva un altavoz de 15" en lugar de 12", que surgía del poco común, pero espléndido, Celestion Greenback.
Piel sintética. Un «ojo mágico parpadeante». Eso es todo lo que necesitan saber. A mediados de los 60, el Zodiac Twin 30 era uno de los amplificadores de guitarra que salieron a la venta durante la edad dorada de las válvulas en el Reino Unido y también merece estar en esta lista.
Selmer, un reputado fabricante de instrumentos de viento, fue uno de los primeros que se introdujo en el mercado de amplificadores de guitarra en Gran Bretaña a mediados de los 30 y conservó su puesto de renombre en la industria hasta finales de los 50. Dado el estatus privilegiado del que gozaban, los diseños de Selmer eran propios en gran medida y, si bien tocaban motivos ya vistos en otros fabricantes británicos, sus modelos de amplificadores rebosaban de personalidad.
Cada uno de los dos canales tenía un controlador de volumen y tono, pero el Ch2 también tenía un botón de ajuste para seis tonos (similar al botón VariTone), así como un trémolo... que efectivamente hacía que el ojo del panel frontal parpadeara con cada pulso.
El Zodiac Twin 30 generaba unos 30 vatios a partir de un par de válvulas de salida EL34 con Bias por cátodos (las mismas que utilizaba el Marshall Plexi, pero con una configuración distinta), mientras que los preamplificadores disponían en cada canal de un ECC83 (o 12AX7) que alimentaba una válvula de preamplificador EF86 de pentodos, como en el Vox AC15. Un par de altavoces Celestion G12 Alnico sustituyeron esta maravilla.
Sin duda, no hay amplificadores que consigan este sonido, alabado por su grosor, riqueza, calidez y distorsión cuando se toca con ganas. El recubrimiento plateado de piel de cocodrilo sintética y el hilado negro rematan su singularidad más sublime.
¿Nos hemos dejado algún amplificador fuera de la lista de deseos? Recuérdanoslo en los comentarios.
