6 conceptos de guitarra de los 60 que no llegaron a popularizarse

Si te fijas en el actual catálogo de modelos reeditados de Fender y Gibson, verás que es evidente que los modelos de fines de los 50 y los 60 siguen siendo los más aclamados y replicados en la historia de la guitarra. En este período los verdaderos innovadores de la guitarra eléctrica original estaban en el apogeo de su genio creativo y al parecer cada nuevo concepto que implementaban estaba destinado a ser un éxito.

Sin embargo, si indagamos un poco más veremos que este período presenció tantos éxitos como fracasos. Más allá de los cientos de papeles con dibujos de cajas de guitarra y esquemas de conexión de pastillas que acabaron relegados en el piso de las salas de diseño, hubo muchas ideas que lograron llegar a la fase de producción pero que nunca pudieron ingresar al canon como lo hicieron la pastilla humbucker y el trémolo Bigsby.

Incluso en su propia época es probable que algunas de estas ideas hayan sido vistas como meras extravagancias o estrategias de marketing para inflar un poco las ventas. Pero hay otras que demuestran claramente una intención seria de brindarles a los músicos una paleta más amplia de sonido y nuevos modos de creación musical.

Sean cuales sean sus motivos y orígenes, analizar algunas de estas innovaciones frustradas aporta información fascinante sobre la manera en la que los fabricantes de guitarras abordaban sus productos en ese período. En esta oportunidad vamos a examinar seis innovaciones provenientes de la década que lo vio todo.

La Rickenbacker con peine convertible

Si tuvieras que describir a la Rickenbacker, seguramente nombrarías a los Beatles y usarías palabras como "rasposo" para hablar del sonido. Así de estrecha es la relación que existe entre la reputación de rasposidad y la popularidad de la emblemática guitarra de doce cuerdas de la marca. En sintonía con las llamadas "invasiones británicas" y la escena del folk rock de California, las eléctricas de doce cuerdas eran lo último de lo último en los 60, y muchas marcas principales de la época ofrecían versiones de doce cuerdas de sus diseños más populares.

Alrededor de 1966, un músico emprendedor llamado James E. Gross abordó a Rickenbacker con un dispositivo de ingenioso diseño, similar a un peine, que permitía enganchar la mitad de las cuerdas de la guitarra de doce cuerdas para poder tocar solo las otras seis. Rickenbacker utilizó el dispositivo en tres modelos "Convertible", el 336/12, el 366/12 y el 456/12.Estas guitarras nunca se produjeron en grandes cantidades, y a mediados de los 70 dejaron de producirse del todo.

Bajos de 6 cuerdas de primera generación

'63 Fender Bass VI

Bajo Fender VI de 1963

En los 60 se popularizó un nuevo formato de bajo que disminuía en una octava el registro de la guitarra estándar. (Estos bajos no deben confundirse con los bajos de seis cuerdas producidos posteriormente, como el Alembic, que tenían un si grave y un do agudo añadidos). Estos bajos de seis cuerdas de forma similar a la guitarra barítono de menor escala se parecen en aspecto a las guitarras pero con una mayor longitud de escala, generalmente alrededor de 30 centímetros.

Aunque Danelectro había lanzado al mercado su concepto de bajo de seis cuerdas en los 50, durante la década del 60 muchas de las marcas más prominentes crearon su propia versión, principalmente Fender, que en 1961 lanzó al mercado su bajo modelo VI. La versión de Gibson, el EB-6, incorporaba el estilo de las siluetas de la ES-335 y la SG, mientras que el modelo 4005-6 de Rickenbacker evocaba la forma del bajo 4005 y la guitarra 360.

Para ese entonces, el bajo eléctrico apena tenía doce años de antigüedad, y tienes que imaginarte que, desde la perspectiva de Fender y estos otros fabricantes, trabajar con toda una nueva variación del concepto de la guitarra no era una idea demasiado novedosa. Más allá de su atractivo estético. estos instrumentos no lograron resonar en los bajistas y los guitarristas de la época, y a principios de los 70 desaparecieron del mercado, aunque hace algunos años el bajo VI fue reeditado como modelo de Fender y Squier.

Circuitos de fuzz incorporados

Onboard Fuzz Controls

Controles de fuzz incorporados

En la actualidad, hablar de efectos para guitarra es sinónimo de hablar de pedales. Pero en los 60, cuando los efectos todavía estaban en pañales, la cosa era distinta, y hay algunas guitarras y bajos que tienen circuitos de fuzz incorporados.

Después de todo, se trata del circuito de efectos más simple de todos, y encajar un fuzz básico en la cavidad de una guitarra no es una proeza de ingeniería. Entre los ejemplos de este concepto que más se destacan se cuentan ciertos bajos Vox, tales como el Constellation, y el avanzado Musicraft Messenger que además estaba hecho de aluminio.

Sin dudas, la idea de tener los efectos incorporados al instrumento no se ha descartado del todo, y todavía se consiguen muchas guitarras personalizadas y de diseño avanzado que tienen incorporados toda clase de distorsionadores del sonido. Pero al igual que todas las demás menciones de la lista, la guitarra con fuzz incorporado nunca llegó a producirse de forma masiva y estandarizada.

La guitarra órgano

MCI Guitorgan M340

MCI Guitorgan M340

Si hay un concepto más extravagante que el de incorporar efectos de fuzz a la caja de la guitarra, es el de la "guitarra órgano". En pocas palabras, las guitarras órgano son guitarras diseñadas para emular el sonido del órgano, un instrumento que en los 60 era mucho más popular que ahora. Para lograrlo, se le incrustaba a la caja de la guitarra la máquina de un órgano que se activaba por contacto con los trastes, del mismo modo en que se activan las teclas de los teclados de los órganos comunes y corrientes.

Los primeros en desarrollar esta tecnología fueron una empresa de Texas llamada MCI, quienes equiparon una serie de guitarras japonesas de caja hueca con los dispositivos electrónicos de lo que dieron en llamar la "Guitorgan". Poco después, Vox presentó su propio modelo de guitarra órgano, el V251, muy promocionado en el Reino Unido y Estados Unidos. Estos conceptos de guitarra órgano y otros posteriores surgidos en los 70 también incluían otros efectos en un intento por incorporar en la guitarra las posibilidades integrales de creación musical del órgano.

Pero estos instrumentos tenían la mala reputación de ser muy inestables y de requerir mucho mantenimiento, y nunca se vendieron bien. Aunque es poco probable que la Guitorgan o guitarra órgano vaya a tener un regreso triunfal en el futuro cercano, los pedales Organ Machine B9 y C9 recientemente lanzados al mercado por Electro-Harmonix pueden considerarse los herederos modernos de este linaje.

La Guild con soporte

Guild T-200

Guild T-200

En el campo de los conceptos innovadores para la guitarra, este es bastante simple. En la parte posterior de su ambicioso modelo Thunderbird T-200 , Guild incorporó una pieza de metal plegable que se podía extender y utilizar como soporte del instrumento.

No caben dudas de que era una idea ingeniosa pero, a juzgar por la cantidad de ejemplares Thunderbird que tienen arreglos en el mástil, el dispositivo no era lo que se dice confiable. Si te fijas, las flamantes reediciones de la Thunderbird no incluyen el aparatejo de apoyo.

La Gretsch y sus almohadillas posteriores

'63 Gretsch White Falcon

Gretsch White Falcon de 1963

Más que la mayoría de los fabricantes de los 50 y 60, la marca Gretsch oriunda de Brooklyn nunca tuvo miedo de explorar conceptos estéticos y funcionales que fueran nuevos y estrafalarios. Sin ir más lejos, se trata de la marca que en los 50 lanzó al mercado los sensacionales modelos White Falcon y Round-Up y que hasta tuvo la osadía de incluir falsas bocas en la caja de muchos modelos de caja hueca en los 60.

También en esa década Gretsch comenzó a producir guitarras con almohadillas de vinilo en la parte posterior de la caja. Supuestamente, la idea era que los músicos tuvieran mayor comodidad con el instrumento, o quizás evitar los temidos sarpullidos causados por las correas. Además de su función ergonómica, las almohadillas posteriores ocultaban una placa extraíble en la parte de atrás de la guitarra donde originalmente estarían las pastillas y los dispositivos electrónicos.

Gretsch no fue la única marca en jugar con este concepto; por ejemplo, hay algunos bajos Vox que también tienen almohadillas de vinilo o cuero. Pero la idea está estrechamente asociada a Gretsch y fue utilizada por primera vez en su emblemática White Falcon de 1960.

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