Una Burst original vale su peso en oro. Nos referimos a una Gibson Les Paul Standard fabricada entre 1958 y 1960 con el acabado sunburst (resplandeciente a la luz del sol), o simplemente "Burst" entre los expertos, que en promedio pesa alrededor de nueve libras. ) Mientras escribo este artículo, nueve libras de oro de veinticuatro quilates te costarían alrededor de 159 000 USD. Es lo que te podría costar una Burst, y en varios casos mucho más.
Para algunos este es exactamente el tipo de valor elevado que se merece un instrumento tan venerado y excepcional, el tipo que ha tocado varias veces Eric Clapton, Jimmy Page, Billy Gibbons, Slash y muchos más. Para otros todo ello es más bien ofensivo.
Quizás hayas escuchado el dicho "solo vale lo que alguien se permite el lujo de pagar". De hecho, es probable que lo hayas escuchado con tanta frecuencia que te podrá parecer un poco trillado. Como tantos estereotipos, sin embargo, hay una perla de verdad que anida en su núcleo. Para que un objeto ordinario se vuelva coleccionable con la misma magnitud que una Burst, y para darle una gran cantidad de valor agregado, debe ser una rareza y tener demanda.
El coleccionista Mike Slubowski tiene la buena fortuna de poseer cuatro Bursts: una de 1958, dos de 1959 y una de 1960. ¿Su alto valor se ve afectado por la manera en que él las trata? "Sí, tiene un impacto en lo meticuloso que soy para cuidarlas", comenta Mike. "Me esfuerzo por mantenerlas tan originales como sea posible, las guardo en un lugar seguro y adecuado y las aseguro como instrumentos de alto valor. En efecto las toco con los demás integrantes de mi banda, pero he sido reacio a llevarlas a algún concierto por miedo a que sufran daños o las roben. ¡Es una lástima! Pero, a diferencia de mi amigo Joe Bonamassa, no tengo a un técnico de guitarras de confianza como Mike Hickey que me cuide los instrumentos durante un concierto".
Mike señala que los objetos más codiciados y coleccionables tienen un valor superior inherente. ¿Por qué las Bursts pertenecen a esta categoría?
"En primer lugar, son artefactos históricos que representan en su máxima expresión la de posguerra", indica. "Hay un cantidad limitada disponible, y cada una es distinta en cuanto a su apariencia: las superficies de arce y los acabados. Fueron hechas casi exclusivamente a mano, y muchos de nuestros héroes de la guitarra las tocaron. Los guitarristas las idolatran y se han escrito muchos libros acerca de ellas. Me atrae tener y tocar guitarras clásicas por su valor intrínseco como instrumentos coleccionables únicos, y ¡sonrío cada vez que saco una y me pongo a tocar! Pero tan solo soy su cuidador en un momento determinado, y sé que serán apreciadas por quienquiera que se adueñe de ellas cuando sea parte del Espíritu en el Cielo (alusión a la canción )".
Continuemos con nuestras valoraciones de rareza y demanda. La Burst no es del más alto nivel de rareza: mi mejor cálculo en un artículo que escribí aquí fue un poco más 1400 modelos. Así que es algo escasa, pero no tanto. Parece que ambos factores deben estar presentes: rareza y demanda, siendo la demanda la más importante de las dos. Y sin duda alguna existe la demanda de la Burst. Ha existido casi desde que comenzó la leyenda, cuando Eric Clapton compró una Standard usada en 1965 y la acopló al álbum "Beano" con el resto de los Bluesbreakers de John Mayall.
El modelo que compró Clapton había nacido en 1958 cuando un modelo nuevo aparecía a la mitad de la lista de precios de Gibson a $247,50. Cuando fue discontinuada en 1960, había subido alrededor de $50. Clapton y algunos de sus compañeros en Inglaterra pagaron alrededor de £200 (como 500 dólares en esa época) por sus Bursts de segunda mano a mediados y a finales de la década de 1960 y en los Estados Unidos los guitarristas se gastaban entre $80 y $500 para comprarlas. Lo supieran o no, es evidente que algunos guitarristas estaban dispuestos ya a pagar más del precio original de este modelo obsoleto.
En Nueva York, Kerry Keane dirigió al equipo en la casa de subastas Christie que organizó la venta de las guitarras de Clapton en 1999 y 2004 (lamentablemente sin incluir ninguna de sus Bursts originales, que se habían esfumado desde hace mucho tiempo), y a estas ventas con frecuencia se las refiere como las que durante esos años dieron lugar al auge de la colección de guitarras y, como consecuencia, al alza de los precios. Kerry, quien hoy en día es consultor de instrumentos musicales independiente, dice que no estaríamos hablando sobre este instrumento si no sonara ni se tocara mejor que algo comparable.
Kerry comenta: "La magia es lo que el instrumento hace por el guitarrista: es verdaderamente una herramienta extraordinaria para el músico". Tiene la capacidad de producir los armónicos más agradables y melodiosos cuando se la toca con un rasgueo suave y diestro, pero cobra vida cuando se la lleva a sus extremos tonales y sonoros. La geometría de su diseño y electrónica hace que sea sumamente fácil de tocar, y a los muchos guitarristas que la tocan no se les escapa el alto nivel de conocimiento del oficio. Se ha vuelto emblemática en lo que respecta al diseño de guitarras eléctricas, la cultura popular y, sobre todo, el rock 'n' roll. Es asombrosa por todo lo anterior y el hecho de que sesenta años más tarde aún atienda a las necesidades de los guitarristas".
Después de que Clapton y el resto popularizaran la Burst como una excelente herramienta del , los precios siguieron incrementando. A principios de los años 70, los antiguos modelos de la Burst costaban entre $1200 y $2500, y luego aumentaron a casi $3000. A principios de la década de 1980, un modelo en buen estado se vendía por $5000 o más. Y vale la pena hacer hincapié en un factor importante: Puede ser considerable la diferencia de precio entre un modelo maltratado sin "la llama" en la superficie de arce y otro que sea sorprendente en todos los aspectos. Ninguna otra guitarra parece variar tanto en deseabilidad y, por tanto, en el precio que las Burst.
A finales de 1983 fue cuando probablemente se vendió la primera Burst de 1959 a $10 000, y a finales de los 80 no era insólito ver que, de estar en buen estado, se vendiera por más de $15 000. El costo aumentó bruscamente a principios de la década de 1990, desplazándose rápidamente de alrededor de $20 000 a $100 000 y más en 2002. Y en la Guía de precios de la revista de 2008 los precios rondaban entre $240 000 y $420 000. Desde entonces, el año de la crisis económica, los precios hasta cierto punto se han mantenido constantes.
Para algunos, todo esto es una locura. Algunos lectores estaban muy consternados cuando escribí un libro que sugería la posibilidad de que hubiera una Burst que costara un millón de dólares. "Más tonterías fantasiosas del mundo místico y enrarecido de coleccionistas de instrumentos clásicos de alto valor", comentó un crítico en el Internet, "y de cómo cualquier otro instrumento es una desviación inferior de este modelo particular de Les Paul. Maduren, gente, es en serio".
Walter Carter de Carter Vintage en Nashville dice que su proceso de valoración regular (consultar sus registros de ventas así como sus precios en línea) no funciona muy bien con instrumentos de alto valor, que por lo general tienen menos información disponible.
"La dificultad se agrava con una Burst", señala Walter, "porque, además de la condición y la procedencia, uno tiene que evaluar la calidad estética del grano de la madera, lo que puede afectar el valor por una cantidad tan alta como $100 000. Una Burst común y corriente, si es que existe tal cosa, probablemente costaría entre $200 000 y $350 000, según la forma de la superficie y la condición general. Una superficie espectacular o algún tipo de peculiaridad pueden elevar el valor de manera considerable. El valor disminuye, desde luego, si se han cambiado algunas piezas o hay problemas con el acabado. Finalmente, fijar el precio es una mezcla de experiencia, intuición y corazonada".
Mike nos recuerda por qué una Burst puede ser tan emocionante cuando se conecta y hace aquello para lo que fue diseñada. "¡Son majestuosas! La forma del mástil es cómoda y no es demasiado grande, con algo de variación entre ellas, pero son asombrosamente similares para ser instrumentos hechos a mano. Estas guitarras literalmente resuenan en tus manos. La claridad de las pastillas en la madera vieja es sobresaliente: cada nota es precisa. Pueden ser ruidosas y estridentes pero nunca sonar enturbiadas. Sencillamente es un placer tocarlas".
¿Y qué sucede con los precios actuales de la Burst, después de la crisis del 2008? Kerry dice que el mercado de guitarras clásicas ha resurgido con un poco de vigor, pero se ha vuelto más selectivo y reducido, especialmente en la capa superior.
"He visto menos modelos que son recientes en el mercado, lo que ha conducido a que haya menos compradores y colectores nuevos que ingresan en el mercado. Con una disminución en las ventas públicas, es más difícil tener acceso a comparaciones de venta confiables. En el mercado de hoy en día, creo que la mayoría de las guitarras con "superficies de llamas", que son originales pero muestran una cantidad considerable de desgaste, se cotizan entre $275 000 y $375 000. He sabido de un par de modelos que se encuentran excepcionalmente en buen estado que se han negociado en privado por $650 000 y $900 000. Son, por supuesto, valores atípicos. Cualquier problema que comprometa la originalidad afecta de manera desfavorable estos valores: es lo que ha permanecido constante a lo largo de la historia de este mercado".
Walter nos informa sobre algunos de los precios de venta de Carter Vintage. "También puedo decirte que no tenemos la reputación de exagerar los precios para ofrecer grandes descuentos", añade con una sonrisa. "Nuestro precio más alto de una Burst fue de $625 000, y nuestro precio más bajo fue de $150 000. Tuvimos ambas aquí al mismo tiempo. Los precios discrepaban tanto porque la que costaba $625 000 era la primera Burst, del dueño original, y la Burst de $150 000 era un modelo que había sido retocado. Al igual que muchos objetos coleccionables de alto valor, la explicación lógica sobre el valor es limitada. Una Burst de 1958 es exactamente igual a una Goldtop de 1957 o 1958, a excepción del acabado, y la Goldtop con pastillas Humbucker es de hecho mucho más escasa que una Burst. ¿Por qué la Burst vale mucho más? Pues, porque sí".
Acerca del autor: Tony Bacon escribe acerca de instrumentos musicales, músicos y música. Es cofundador de Backbeat UK y Jawbone Press. Ha escrito libros como Million Dollar Les Paul, The Les Paul Guitar Book y Sunburst. Su más reciente obra es una edición nueva de Elecrtic Guitars: The Illustrated Encyclopedia (Chartwell). Tony vive en Bristol, Inglaterra. Más información en tonybacon.co.uk.